Sola Escritura

Sola Escritura

“¡A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer”.

Isaías 8:20

Introducción

El miércoles 17 de abril del año 1521, Martín Lutero fue llevado ante la Dieta de Worms, una asamblea imperial compuesta por las autoridades de los príncipes del Sacro Imperio Germánico. Ante su primera comparecencia, esa noche, a Lutero se le pidió que se retractara de sus escritos y de 41 de sus 95 tesis. Bajo presión, Lutero solicitó 24 horas más para pensar y meditar. Al día siguiente, el jueves 18 de abril, Lutero compareció ante el tribunal, ahora con una asistencia mucho mayor, y dio una amplia respuesta en alemán, pero luego se le pidió que lo hiciera en latín. Su interlocutor, Johann Von Eck, lo interrumpió en algún momento de sus respuesta y le comunicó que no había respondido la pregunta de un se le hizo acerca de si se retractaba o no de sus escritos. Le dijo: “A usted se le requiere ahora que dé una respuesta ‘sin cuernos’. ¿Repudia usted o no sus libros y las cosas escritas en ellos?”.

Lutero respondió: “Ya que su más serena Majestad y todos sus príncipes requieren una respuesta clara, simple y precisa, yo le daré una sin cuernos ni dientes, y es esta: ‘Yo no puedo someter mi fe al papa o a los concilios porque está tan claro como el día que ellos han errado continuamente y se han contradicho a sí mismos. A menos que yo sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes, me mantengo firme en las escrituras por mí adoptadas. Mi consciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar ninguna, viendo que no es seguro o justo actuar contra las conciencia. A Dios que me ayude. Amén.””

Esta fue la manera como Lutero afirmó el principio de Sola Escritura. Cuando Lutero habló de que su conciencia es prisionera de la Palabra de Dios estaba haciendo referencia a algo que aún dentro de círculos ortodoxos de la cristiandad ha sido olvidado hoy y es que nosotros no podemos obligar a la conciencia de otro por preceptos no encontrados en la Palabra de Dios. Las opiniones y tradiciones de los hombres no nos obligan; las decisiones de concilios no nos obligan, las bulas papales no nos pueden obligar a obedecer de manera universal si estas no están de acuerdo con la Palabra de Dios.

Solo la Palabra de Dios ata la conciencia del hombre; solo la Palabra de Dios tiene la autoridad para obligar a la conciencia. Para l época de Lutero, la Iglesia Católica Romana había introducido una serie de tradiciones religiosas no avaladas por la Palabra de Dios, que los feligreses estaban obligados a cumplir. Lutero procuraba devolver las Escrituras a su lugar primario, ya que la iglesia había colocado el magisterio de la iglesia por encima de la Palabra misma. Para Lutero “las Escrituras eran la norma normans (norma determinante), no la norma normata (norma determinante), para todas las decisiones de fe y de la vida.”

Fuente: Enseñanzas que transformaron el mundo — Dr. Miguel Núñez

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