EL COSTO DEL DISCIPULADO

Ser un discípulo de Cristo NO ES UN VOLUNTARIADO. Es una vida de sometimiento al Señorío de Cristo, para toda la vida.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.”
Mateo 16:24

Jesús no enfatizó en la decisión inicial de seguirle, sino en las implicaciones que el discipulado permanente traería. Muchas personas querían seguirlo, por emoción, por un anhelo genuino, o por los “beneficios” que pueden obtener, sin embargo las personas no dimensionaban el gran costo de esta decisión, al igual que hoy.

“Tiene que negarse a sí mismo”, es un imperativo. Todos los creyentes corrompidos después de la caída (Gen. 3) debían abandonar su vida de comodidad, egoísmo y auto idolatría, para darle la gloria a Dios.

“Tomar su cruz”, nuevamente vemos un imperativo y una decisión definitiva que deben tomar. En aquel tiempo, los criminales condenados tenían que llevar la cruz al lugar de su crucifixión (Juan 12:24). Esta es la metáfora de una muerte tormentosa a una vida egoísta.

“Y sígame”. Es un imperativo presente activo, aquí se habla de un estilo de vida PERMANENTE, es decir ahora empezarás una vida que hará todo en pos de Cristo, que no te detendrás a negociar para ejecutar tu voluntad, porque ya tu voluntad está crucificada.

Marcos 8:34 menciona “cada día de su vida”. La salvación es gratuita para todo aquel que cree pero el costo es muy alto, una vida rendida a la cruz. Tienes que evaluar el costo de seguir a Cristo, y el costo de ser discípulo de Él.

Tendrás que despedirte de muchos amigos, familia, posesiones, fama, estabilidad social y de la vida fácil. Aprenderás a disciplinarte a ti mismo y someterás tu cuerpo al Señorío de Cristo, ya sea que implique “sacarte un ojo” o “cortarte la mano”, tendrás que aprender a decirle no a la tentación y a los placeres de este mundo, deberás estar dispuesto a ser abandonado por todos y estar sólo con Cristo por causa de Él. Día a día deberás estar dispuesto a salir de la corriente hacia donde se dirige la multitud e ir en sentido contrario siguiendo la cruz, así sea que vayas solo. Tendrás que estar dispuesto a seguir caminando con la cruz en nuestros hombros aunque los compañeros de milicia te abandonen. La persecución ya no será una opción, será una realidad en la vida del discípulo, así que no te extrañes de ella cuando venga. Incluso debes estar dispuesto a perder la vida misma por causa de Cristo y muy probablemente con una muerte muy dolorosa.

Cuando el Rey de Reyes y Señor de Señores regrese no vendrá a dar para traer “paz en abundancia”, vendrá con juicio a exterminar a cualquiera que no sea digno de Él.

“Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino El. Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Dios.” Apocalipsis 19:11-13

El Regresará para CONQUISTAR Y CONDENAR ETERNAMENTE. La gran pregunta es ¿Estás en términos de paz con el Juez venidero o estás sujeto a condenación eterna? Todos estábamos condenados, las manchas de sangre del jinete debía ser nuestra, pero en Su bendita gracia, Jesús pagó el precio. No le temas al hombre de este mundo que te juzgará temporalmente por seguir a Cristo, témele a aquel que puede juzgarte por la eternidad.

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.” Mateo 10:28. Ponte a cuentas con el Juez antes de entrar a la corte, porque una vez dentro, frente al Juez Justo, no hay vuelta atrás… tendrás que ser testigo del despliegue despiadado de Su Justicia. Esa es la mala noticia.

Pero hay una buena noticia, ¡ÉL TE OFRECE MISERICORDIA HOY! Sin embargo hay una condicionante, Él será quien ponga los términos de rendición y paz, pero estos términos altos (humanamente) pero cumplibles en Cristo:

“El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí.” Mateo 10:37 “Niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame.” Mateo 16:24

Si no lo haces, te enfrentarás a Él en el juicio final, y glorificarás a Dios en tu destrucción. ¡TODOS VAMOS A GLORIFICAR A DIOS! ¿La pregunta es desde dónde lo harás tú? ¿Desde el cielo o desde el infierno? No pienses que tienes mucho tiempo para decidir, Él te está presionando para que decidas porque Él no puede ser ignorado, ni burlado. No puedes continuar en silencio, sin dar una respuesta, no tienes mucho tiempo, debes responderle a Él.

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:33

Ninguno puede ser un cristiano genuino, entrar en el Reino, ser un discípulo, ni tener una buena relación con Jesús y con el Padre si no se deshace de todas sus posesiones terrenales y temporales.

¿Que implica deshacerte de todas nuestras posesiones? Debes transferir todo lo que tienes, todo lo que haces y todo lo que eres a todo lo que Él es. Es decir todo lo que es tuyo, ya no es tuyo, ahora es de Él. Ya no es tu voluntad, ya no es tu vida, ya no es tu tiempo, ya no es tu futuro, ya no son tus sueños, ya no son tus propósitos, ya no son tus tesoros, ya no son tus posesiones… ¡AHORA TODO ES DE ÉL! Estos son sus términos de paz.

Esta transferencia no es negociable para sus discípulos, y únicamente es posible rindiendo completamente tu vida a Cristo. Esa es la fe que salva. Dejar de depender de este mundo, de lo que tú eres, haces o tienes y deposita tu confianza plena en todo lo que Él es, descansando en Sus decretos soberanos.

“Yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo.” Filipenses 3:8

No pienses que puedes ser discípulo del Señor y continuar lleno de posesiones. En cuanto más cosas tengas más difícil te será abandonar este mundo, porque tu seguridad y tu ojos estarán puestas es estas posesiones y no en Cristo.

Veamos Lucas 14:34-35: “Buena es la sal, pero si también la sal ha perdido su sabor, (da evidencia que nunca fue verdadera sal). ¿Con qué será sazonada? (¡con nada!) No es útil ni para la tierra ni para el muladar (lugar donde se acumula estiércol, es decir no sirve para nada ni para nadie, ni para el Reino, para Dios, ni para Cristo, ni para la iglesia. Está estorbando y ocupando el lugar de alguien más que si quiere ser discípulo. Si no hay llegado al punto de rendir completamente tu vida, ser fiel a Cristo, abandonar todas tus posesiones, tomar tu cruz y seguirlo… la condenación te espera); la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír que oiga.”

No estás leyendo esto por casualidad, la providencia, gracia y misericordia de Dios te está recordando el sacrificio del cordero que se hizo pecado, fue llevado al matadero por tus transgresiones y sin abrir su boda fue herido hasta la muerte para que nosotros viviéramos. ¡Él es la salvación! Hay salvación gratuita por medio de Cristo Jesús.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino es por mí”. Juan 14:6

Dios te está llamando a que vengas a Él y si ya estás en Él, que te animes y seas firme en este caminar. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11:28-30

Amados hermanos, ¡esto es real! El yugo de Cristo es más ligero que el peso de nuestros pecados, y además, Él mismo está a nuestro lado ayudándonos a halar y halar, hasta el final. Pero recuerda, esto requiere un alto grado de compromiso.

“Examinemos nuestros caminos y escudriñémoslos, y volvamos al Señor.” Lamentaciones 3:40

Pregúntate a ti mismo ¿He rendido mi vida completamente y me he sometido al Señorío de Cristo que murió por mí?, ¿he rendido toda mi voluntad, todo lo que hago, lo que tengo y lo que soy al Señor?

Si aún están jugando a ser cristiano y discípulo de Cristo, no pierdas más tiempo ve a la cruz entrega todo a Él. La puerta angosta está abierta, si tomas este gran paso de fe, entras SIN EQUIPAJE y comprometes tu vida a Él, tienes entrada al Paraíso con Cristo por la eternidad. Si decides entrar, no juegues, no pongas tu eternidad en peligro, porque Él pronto regresará.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera.” Juan 6:37

Puedes abandonar la cruz en cualquier momento, si más adelante te cansas… pero recuerda:“Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros.” 1 Juan 2:19

Ser discípulo de Cristo te costará todo, pero no serlo, te costará aún más, te costará tu alma.

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