EL SUFRIMIENTO ES TEMPORAL

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría”.  1 Pedro 4:12-13

No se han percatado que actualmente en las invitaciones a fiestas, las personas escriben en la parte de abajo con palabras amables: “Agradeceríamos tus muestras de cariño con un regalo de sobre”. Pero ¿porque hacemos esto?…Sin duda porque a veces recibimos regalos que no necesitamos, son poco útiles, no son de nuestra medida o no son muy bonitos. Entonces para ahorrarnos eso, incluso llegamos a poner mesa de regalo en un almacén, con cosas seleccionadas que queremos que las personas nos den, porque nosotros sabemos que es lo que realmente necesitamos. Pero esto no funciona así para la vida espiritual, en Rom. 8:26, vemos como El Espíritu Santo intercede por nosotros en nuestras oraciones, porque nosotros no sabemos que pedir.

El sufrimiento se ha vuelto uno de los temas más incómodos para los cristianos, y nadie se percata que es un regalo de Dios, generalmente lo vemos como un castigo, nos imaginamos a un Dios airado sentado en Trono destruyendo nuestros planes, por ello nadie pide por este maravilloso regalo de gracia. Imagina que en nuestro cumpleaños nos dan un regalo con un envoltorio no muy estético…nos predisponemos a pensar “este regalo quizás no sea muy bueno”. Pero cuando lo abrimos nos damos cuenta que era justo lo que necesitábamos. El sufrimiento tiene una apariencia no muy gratificante, pero es justo lo que necesitamos.

C.H. Spurgeon dijo en una ocasión: “Entre más conoces los atributos de Dios, más entiendes Sus actos”. La razón por la que respondemos mal al sufrimiento, es porque desconocemos a Dios y Su Palabra.

Pero esta fe de un creyente auténtico tiene algunas características: Racional, creemos porque hay un conocimiento previo de algo, no todo conocimiento es digno de tenerlo como fe. Creer algo sin haberlo estudiado es ignorante y demoníaco. Otra característica es que la fe nos instruye, nos muestra que camino seguir y la última, la fe actúa porque entiende que es para la gloria de Dios, gracias al conocimiento previo y a la instrucción que nos dio.

Aunque a nadie le gusta este tema, no deja de ser tan importante mencionarlo.

“Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”. 2 Corintios 4:16-17

Cuando las personas son sometidas a cirugías programadas, generalmente el doctor da una serie de pasos a seguir antes de la cirugía, de esta manera, el paciente obtendrá las condiciones requeridas necesarias, para que su cuerpo pueda soportar el proceso de la cirugía.

Cuando Dios permite que seamos puesto en diferentes aflicciones, es porque estamos listos para estar ahí, Él nos ha dado las herramientas previas necesarias para soportar el sufrimiento, ¿cuáles herramientas? Cristo mismo, Su Palabra y el don de la fe.

Prestemos mucha atención en el siguiente texto, sobre todo en quien ejecuta la acción de los verbos.

1 Pedro 1:3-6 Dios…nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros, que sois protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo. 6En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo.

La mayoría de los verbos son acciones ejecutadas por Dios, como: “nos ha hecho nacer”, “resurrección”, “somos protegidos”, etc. Pero, entre las pocas acciones que el hombre ejecuta en este texto, está la siguiente: “regocijarse”. En medio de la prueba podemos regocijarnos, aferrarnos a Cristo y soportar hasta el final porque Dios está obrando continuamente en protegernos. Pedro desde el inicio nos dice que tenemos una esperanza viva, es decir Cristo, la esperanza del cielo. Dios usa las pruebas como un medio de santificación.

“Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo, PERO yo he rogado por ti para que TU FE NO FALLE; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos. Lucas 22:31-32

¡Impresionante!

Jesús no intercedió por Simón para que no pasara por aflicciones, sino para que cuando pase por ellas, su fe sea suficiente. Cuando Dios permite que Satanás nos zarandee, es para separar de esta manera al trigo de la cizaña. Creo que también es muy importante identificar si las pruebas son por causa de Cristo, de nuestro pecado y/o por la naturaleza caída. En cualquiera de las circunstancias, el sufrimiento es temporal, y nuestra esperanza está en la obra de Cristo.

Considero que este tópico, nos permite adentrarnos a una maravillosa doctrina, la cual revela quienes son los cristianos auténticos y quiénes no. Es conocida como: la perseverancia de los santos. O diríamos más bien la perseverancia de la fe auténtica.

Antes de hablar de sufrimiento es importante poner unas bases.

Cuando Dios salva a alguien lo hace para siempre. Fuimos salvados por la fe y perseveramos por la fe, por tanto la salvación y la perseverancia van de la mano, si no perseveramos, no fuimos salvos y si somos salvos entonces perseveramos. Entendiendo esto, podemos mencionar que existen dos tipos de personas, aquellos que niegan y rechazan a Jesús, quienes al momento de la prueba huyen de Cristo (porque nunca realmente estuvieron en Él), al no poder soportar las pruebas y no obtener lo que su humanidad quería, se vuelven apóstatas diciendo que el Evangelio “no funciona”, de esta manera estos manifiestan que nunca tuvieron una fe real. Eran profesantes falsos. Efectivamente, el Evangelio no funciona para obtener nuestros deseos humanistas, sino para conformarnos a la imagen de Cristo una vez que hemos sido salvados.

Por otro lado, están los creyentes auténticos. Que no solo soportan las pruebas, sino que perseveran en el Evangelio y lo hace muy gozosamente, sin perder de vista que Dios está cuidando de ellos mientras están en el fuego y que pueden rendir todo a los pies de la cruz, reposando en la suficiencia de Cristo.

“Si somos infieles el permanece fiel”. 2 Timoteo 2:3

Sabemos que estos creyentes son genuinos, porque tienen una fe genuina, ya que han perseverando. Aunque los verdaderos creyentes van a tener luchas temporales con su fe, pues no podemos omitir que hay ocasiones en que nuestra fe es débil, lo cual es normal; sin embargo, Dios mismo irá perfeccionando esta fe.

Jesús le dijo a los discípulos “hombres de poca fe”, (Mat. 14:31) pero nunca dijo “ustedes no son creyentes reales”.

No perdamos de vista que somos ciudadanos del Cielo, pero que temporalmente estamos en la Tierra, donde padeceremos muchos sufrimientos, mientras llegamos a nuestra Ciudad. Durante toda nuestra peregrinación en la Tierra, debemos mantener nuestros ojos puestos en Jesús, el Autor y Consumador de la fe. (Heb. 12:2)

Los salvos, podemos perseverar a pesar de la fe débil, como la de Pedro. Pedro tuvo un lapso temporal terrible, su fe fue débil al punto de negar a Jesús 3 veces, pero después de la venida del Espíritu Santo, nunca más vemos registros de una negación de la fe. Su lapso de negación nunca fue final o completo…fue temporal. Pedro entendió la gracia, al recibir un perdón que no merecía.

Si somos creyentes genuinos, nuestra fe no va fallar de manera completa, sino que vamos a confiar en Cristo porque somos guardados, cómo? mediante la fe en Él, perseverando continuamente.

El pueblo estaba preocupados si su fe permanecería (1 Pedro 1:5), la fe permanecerá porque no viene de nosotros, sino de Dios y como viene de Él, tiene el carácter Eterno de Él. Dios nos escogió desde antes de la fundación del mundo para que fuéramos santos y la santidad no es acto de mágia, la santidad progresiva, es precisamente un proceso, que se va perfeccionando mediante las pruebas y tiene su cumplimiento en la Eternidad.

No perseveramos para alcanzar la salvación, sino que perseveramos porque ya hemos sido salvados. La salvación ya está lista pero aún no nos ha sido entrega, sino hasta que veamos a Cristo en su gloria. Fil 1:6, el día de Jesucristo es igualmente el día de la Redención.

Ahora bien, el sufrimiento llega a nuestra vida sin un previo aviso, y no solo el sufrimiento es un regalo, sino también nuestra debilidad. “Y El me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.  2 Corintios 12:9-10

Somos incapaces de resistir las pruebas, pero cuando nuestra debilidad sale a flote, entonces la gracia y el poder de Dios nos preservan. Presta atención a esto, porque significa que en la gracia de Dios, ser débiles es una ventaja.

Una manera en la que el amor divino de Dios nos protege y nos hace perseverar es mediante las pruebas. Parece contradecirse, pero es importante comprenderlo.

Aquí está el corazón. “En lo cual vosotros alegráis”, nos alegramos porque somos protegidos.

“Aunque ahora por un poco de tiempo…”. Dios determina que seamos afligidos.

Las pruebas, son diferentes para toda persona, debido a que las necesidades espirituales son diferentes para cada persona. Recibimos pruebas de acuerdo a la necesidad que Dios determina que tenemos, y nos alegramos en ellas.

1 Pedro 1:7 “Para que sea sometida a prueba vuestra fe”…

Dios sostiene nuestra fe, no al mantenerla alejada de las pruebas, no al asegurarse que nunca es probad. Dios no nos protege, ni nos santifica al hacer que la vida sea fácil. Él hace lo opuesto, Dios sostiene la fe verdadera al hacer q atraviese tiempos difíciles. No les ha pasado que tenemos una prueba y salimos de ella confiando en el Señor? Esta fe es real. Las pruebas fortalecen la fe y revelan la fe verdadera.

En el sufrimiento y las pruebas, el temor es una respuesta humana. Pero los creyentes genuinos se alegran, porque no es una fe humana, sino que es un don de Dios.

“Tener gozo cuando os halléis en diversas pruebas”. Santiago 1:2

Tener”. Es un imperativo, algo que deben considerar muy seriamente. Santiago está diciendo a los creyentes que deben tomar una decisión personal acerca de cómo ellos enfrentan las situaciones de su vidas. ¡Conocer a Cristo lo cambia todo! En Santiago, las pruebas no estaban siendo de gozo; sin embargo sus resultados lo son (ver Mateo 5:10-12; Lucas 6:22-23; Hechos 5:41; Romanos 5:3; Romanos 5:3). Jesús sufrió y nosotros debemos compartir estas experiencias que producen madurez (ver Romanos 8:17-18; Filipenses 1:29, 3:10 y especialmente Hebreos 5:8-9, 3:14-17, 4:12-16).

“Diversas/varias pruebas”, de todo tipo de pruebas pasaremos, cada una de las pruebas que enfrentamos hay una gracia equivalente de parte de Dios. Las pruebas son cualquier tipo de tribulación que interrumpe la paz o comodidad.

“Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”. Sant. 1:3

En Santiago 1:3a las pruebas purifican la fe, y en Santiago 1:3b, producen paciencia. Santiago 1:3, producen madurez. Los problemas ocurren, pero como los creyentes se enfrentan a ellos es un tema crucial.

“La prueba de”. El termino griego dokimos era usado para probar la genuinidad de los metales (ver Prov. 27:21 en la Septuaginta). Es decir eran sometidos a fuego para examinar la calidad. Y los metales por si solos no valen nada, cobran valor hasta que son probados porque solo entonces podemos ver si son genuinos. Igualmente nuestra fe, por sí sola no tiene valor porque no ha sido comprobada su genuinidad. Por ello se desarrolló la connotación de “probar para obtener la aprobación”. Dios prueba a Sus hijos (ver Gen. 22:1; Ex. 16:4, 20:20; Deut. 8:2,16; Jueces 2:22, 13:3; Mateo 4:1) pero siempre es para el fortalecimiento y nunca para la destrucción. (Mateo 4:1).

“Fe”. En griego es la palabra pistis, la cual es usada en un sentido de confianza personal en Dios a través de Cristo, no una doctrina cristiana como en Judas v.3, 20. El termino puede ser traducido al Español como “confiar”, “creer” o “fe”.

A veces me preguntan “¿cuando recibiste a Cristo?” o “¿desde cuando eres cristiana?”, creo que no podemos determinar desde que momento fuimos salvos, porque no es un evento, no es algo que buscamos o hicimos nosotros, sino Dios en nosotros en un momento determinado. Oímos el evangelio y ¡boom! Nuestros ojos, nuestra mente y nuestro corazón fueron abiertos a la verdad del Evangelio. Aunque he tenido etapas débiles en mi fe, no cuestiono la naturaleza verdadera de mi fe salvadora, porque ha soportado tantas pruebas, gracias a las cuales hay frutos. Cada vez que atravesamos una prueba, vemos la naturaleza de nuestra fe.

PRESTEMOS MUCHA ATENCIÓN A LO SIGUIENTE:

Como ya vimos, las pruebas revelan la autenticidad de la fe. Pero esto no es para que Dios se dé cuenta si somos profesantes reales o falsos. Las pruebas no le ayudan a Dios a descubrir qué tipo de fe tenemos, porque Él nos la dio, Él no es el que necesita la información acerca de nuestra fe…Quienes necesitamos la información somos nosotros!

Por eso las pruebas se vuelven un gozo para nosotros. “Vuestra fe produce paciencia” y la paciencia tiene un resultado perfeccionador. No hay nada más maravilloso, que tener la certeza de salvación, la cual se obtiene mediante las pruebas. Entre más severa es la prueba, más fuerte es nuestra fe y más crece la confianza en Dios, algo sobrenatural!

2 Tim. 1:8-10 “llamamiento santo…”, “sufro pero no me avergüenzo”. Entre más grande es el sufrimiento, más somos perfeccionados. Dios se manifiesta en nuestras pruebas. Él puede guardar nuestra fe, nos ha dado una fe que sobrevive a todo. La verdadera fe emerge de las pruebas más fuertes que nunca.

Quién nos separará del amor de Cristo? podemos dejar de amar a Cristo? No, no lo podemos hacer porque nuestro amor hacia Él, es el resultado de que nos amó primero.

Las pruebas producen aflicción por un tiempo, PERO las pruebas purifican nuestra fe y produce una fe que es más preciosa q el oro. Porque el oro, porque este puede llegar a perecer, nuestra fe no.

Romanos 8:38-39 “Ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios”. Ni siquiera el sufrimiento de las pruebas nos puede separar de Su amor.

En lugar de pedirle a Dios que no nos ponga en pruebas o que nos saque rápido de ellas, deberíamos pedirle que se asegure de colocarnos en medio de todo tipo de pruebas que sean necesarias, para darnos la confianza que la fe que tenemos es real.

“¡Qué persecuciones sufrí! Y de todas ellas me libró el Señor”.  2 Timoteo 3:11b

Jesús fue fortalecido a través del sufrimiento. Hebreos, dice que después de dar la ley, Dios hizo la promesa de nombrar sumo sacerdote a su Hijo, quien fue hecho perfecto para siempre a través del sufrimiento. Dios nos hace perseverar y nos protege mediante el propósito Eterno. Nuestra fe está diseñada para soportar hasta el final. Tenemos una fe que espera y que no se pierde.

Es hecha más fuerte a través de la prueba, fe probada que encuentra su cumplimiento y propósito en una unión con Cristo. Fuimos elegidos por Dios, para ser llevados a la Gloria Eterna. Estamos temporalmente aquí porque no somos ciudadanos de la tierra, el sufrimiento no es comparable con el peso de gloria.

Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, El mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá. 1 Pedro 5:10

Pablo es uno de nuestros mayores ejemplos. Podemos ver a detalle todo el sufrimiento que pasó en 2 Corintios 11:16-33.

Hace varios meses se estrenó en la cartelera de los cines la película “Pablo, el apóstol de Cristo”. Recuerdo que el último día de su función fui corriendo al cine, no podía perderme ese tesoro. Sin duda fue de mucha bendición, conmovió mi corazón y me hizo darme cuenta desde otra perspectiva la belleza del sufrimiento. Y algo quedo grabado en mi corazón, después de todos los sufrimientos de Pablo, al final lo sacan de la cárcel porque está a punto de ser degollado y él dice: “he peleado la buena batalla, he guardado la fe” y en respuesta al temor que sentía de ese momento menciona algo como esto “solo será un momento, pronto me encontraré con Él Señor”. Efectivamente, nuestros sufrimientos son sólo un momento, es decir mientras vivamos en esta tierra, pronto estaremos en la Eternidad, quizás mañana, no lo sabemos.
El sufrimiento es temporal: “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” Apocalipsis 21:4b,5a

Pero tenemos una oportunidad cada día para pelear la buena batalla, para guardar la fe.

Veamos 2 Corintios 4:7

“He peleado la buena batalla…”. Es el primero de tres indicativos. Pablo usaba las metáforas deportivas (Filipenses 1:23; Filipenses 3:13-14) y militares (Efesios 6:10-18) para describir su ministerio. Siempre animó a Timoteo a imitarle (Efesios 6:10-18; 6:12) en todo.

“…he terminado la carrera”. Es el segundo indicativo. Pablo sabía que su muerte era inminente. Se cumplió así la profecía de Ananías en Hechos 9:15 (Hechos 26:32). Había predicado a todas las clases sociales y ahora al César.

“…me he mantenido en la fe”. Es otro indicativo. Se refiere a: (1) la doctrina, (2) la fidelidad, y (3) es una metáfora deportiva para guardar los mandamientos.

Crees que no te mereces lo que te está pasando o lo que te pasó?

Filipenses 1:29  “Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en Él, sino también sufrir por Él”. Era un regalo de Dios, que te ha llevado ahora a ser quien eres, alguien que se parece más a Cristo.

“Porque a vosotros os es concedido”. Los regalos generosos de Dios son la llave tanto para la salvación como para la vida cristiana.

“No sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por el”. Estos son dos infinitivos presentes que especifican lo que Dios ha dado a los creyentes en Cristo. Una se refiere a continuar en la fe y la otra a continuar en la madurez. Es difícil para los creyentes en la cultura occidental moderna discutir el sufrimiento. En el Nuevo Testamento a menudo era la norma de la vida cristiana. Un breve análisis del propósito del sufrimiento podrían ser: fue beneficioso para Cristo (vea Heb. 2:10; 5:8), por lo tanto, será beneficioso para los creyentes.

“Soporta las dificultades”, “soporta aflicciones”, “soporta el sufrimiento”.

En 2 Timoteo una serie de imperativos. El término aparecen varias veces en (1:8; 2:3, 9; 4:5). Se refiere a soportar la persecución y la escasez provocada por la intromisión en el ministerio de evangelización.

Hace 2 años tuve una etapa de quebrantamiento muy difícil, que en otra ocasión les compartiré, fueron los meses más duros de mi vida, pero encontré un regalo en medio de mi sufrimiento: la oración. En cuanto más oraba para que Dios “me regresara lo que me había quitado”, más empezaba a anhelar los planes de Dios en lugar de los necios y torpes planes que tenía. ¿Porque? ¿Que hizo la oración?

Es importante comprender que la oración no es un medio por el cual, si lo hago frecuentemente, Dios me dará lo que le pido. Sino que es el medio por el cual Dios planta su voluntad en mi corazón, y sin darnos cuenta, nuestra oración habrá cambiado de rumbo, empezamos a pedir cosas espirituales, ¿porque? Porque empezamos a desear lo que Él desea. ¡BINGO! Nuestra voluntad ha sido rendida y ahora estamos en Su Voluntad.

Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo. Fil. 3:7-8

En medio del sufrimiento, que nuestra oración sea, “Dame a Cristo”…porque es todo lo que necesitamos.

Continuemos en el camino, no desmayemos, ya sean pruebas económicas, de salud, perdidas de seres queridos, persecución…no importa cuál sea la prueba. Jesucristo es suficiente.

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús”. Fil. 4:7

(Desde la perspectiva de Dios) Si hubiera un mejor lugar, una mejor situación para ti, de la que te encuentras ahora, el amor divino de Él, ya nos hubiera colocado ahí. Estamos donde tenemos que estar, esta es su voluntad.

Vale la pena que sigamos soportando, ¡pero hagámoslo con gozo! Porque si hemos llegado hasta aquí y hemos perseverado, SOMOS CREYENTES AUTÉNTICOS por la gracia de Dios.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s