“No es mi dios, sólo no puedo vivir sin él”

Una de las pruebas más difíciles en nuestro estilo de vida cómodo y egoísta, es pasar por crisis financieras.

Estamos dispuestos a abandonar mucho, por el poco tiempo que durará el dinero en nuestros bolsillos.

Sin duda el trabajo, de dónde obtenemos el dinero, es bendición de Dios y a la vez un medio para más bendición de Dios. Pero siempre preferimos la primera opción, es decir vemos el dinero como una bendición de Dios PARA MÍ, significa algo egoísta. Es algo “para nosotros y solo para nosotros”.

Cada centavo que llega a nuestras manos, inmediatamente pensamos: “¿en que lo puedo gastar?”, “¿qué puedo pagar?”, “¿que recibo que está pendiente?”, “ya podré ir a comprar aquellos zapatos que vi” o incluso…decidimos ahorrarlo. Pero rara vez se nos pasa por la mente, “podré ayudar a aquel hermano” o “podré ofrendar más a la iglesia”.

Muchas veces ahorrar también es pecado. No me mal entiendan, debemos comprender una gran verdad, el dinero no es el malo… el malo es nuestro corazón, que se vuelve más pecaminoso cuando recibe dinero.

“Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores”. (1 Timoteo 6:10)

Por medio del dinero brotan muchas cosas, como: avaricia, envidia, glotonería, soberbia, orgullo, idolatría, tacañería, pleitos, enemistades, ofensas, divorcios e incluso muertes…

Y aun así, ese no es el peligro más grande, sino, la posibilidad de ir al infierno. “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”. (Marcos 10:25) Como sabemos, nadie va al cielo por obras buenas, ni al infierno por obras malas, sino por gracia mediante Cristo. (Efesios 2:8-9)

 “…MAESTRO bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?… ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Pero él, afligido por estas palabras, SE FUE TRISTE, porque era dueño de muchos bienes”. (Mateo 10: 17b, 21b, 22)

Resalto la palabra “maestro” y “se fue triste”, porque el rico al decirle “maestro”, era porque sabía quién era Jesús, lo reconoció como Él Señor, (lo confesó con su boca, pero no fue suficiente para su salvación) ¡lo tuvo enfrente! Y aun así al comprender el costo de seguirlo, tristemente decidió alejarse y quedarse con sus bienes. ¿Nos parecemos mucho a este rico verdad?…

Jesús dijo a sus discípulos “¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!”. (Mateo 10:23) ¿Por qué es difícil que un rico entre al cielo? ¿Qué no es por gracia que vamos al cielo?

La razón es porque difícilmente podrá amar más a Cristo que a sus riquezas, y mucho menos abandonarlo todo para seguirlo a Él. Por ende, este corazón reflejará la ausencia de Cristo o la pobreza espiritual en él. Sólo cuando hemos sido envueltos por la gracia de Cristo, podremos responder igual que Mateo:

“Cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: ¡Sígueme! Y LEVANTÁNDOSE, LE SIGUIÓ.” (Mateo 9:9) Mateo sin titubear, instantáneamente se levantó, abandonó todo y le siguió.

Algunos no les preocupa tanto Mateo 10:23, porque dicen “no soy rico, entonces no peligra mi salvación”, ¡MOMENTO!, hay una gran verdad implícita… Puede ser que no seas rico, ¡PERO ANHELAS TANTO SERLO!

“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tucorazón.” (Mateo 6:21)

Tener un anhelo ferviente por las riquezas, más que por Cristo, te pone en la misma banca del joven rico. Una de las formas en las que podemos detectar nuestra idolatría al dinero, es el afán diario por obtener dinero para comer, pagar recibos, pagar deudas, comprar, etc.

¿Dónde están tus tesoros? ¿En la tierra, dónde todo es temporal, o en el cielo dónde todo es eterno? Si Dios te ha escogido para salvación (Efesios 1:4), también te ha escogido para ser un dador. (1 Co. 9:7)

SI DIOS TE HA ESCOGIDO PARA SALVACIÓN, TAMBIÉN TE HA ESCOGIDO PARA SER UN DADOR.

Pronto, el Señor regresará por su pueblo, o pronto, moriremos antes que Él regrese, ¿y qué pasará con tus riquezas? No te podrás llevar nada, pero puedes enviarlas por adelantado al cielo.

DE NADA SIRVEN LAS RIQUEZAS EL DÍA DE LA IRA, pero la justicia libra de la muerte” (Proverbios 11:4)

Quiero compartir algo que en verdad me dejó sin aliento, una porción del libro “El Principio del Tesoro” de Randy Alcon (¡Se los recomiendo!):

“No nos llevamos nada con nosotros… Pero podemos mandarlo por delante. Así de sencillo. Y si no lo deja sin respiración, es que no lo está comprendiendo. Todo aquello a lo que nos tratemos de aferrar aquí abajo, se va a perder. Pero todo lo que pongamos en las manos de Dios, va a ser nuestro para toda la eternidad… Si damos en lugar de guardar; si invertimos en lo eterno, y no en lo temporal, estaremos almacenando en el cielo unos tesoros que nunca dejarán de pagarnos dividendos. Los tesoros que almacenemos en la tierra quedarán atrás cuando nos vayamos. Lo que almacenemos en el cielo nos estará esperando cuando lleguemos”.

¡MARAVILLOSA VERDAD!

En caso que tu dios está siendo el dinero, ten por seguro que El Alfarero te quebrará y te conformará a la imagen de Cristo. ¿De qué manera quieres ser transformado? ¿A través del quebrantamiento y dolor? ¿O a través de la humildad y rendición?

“Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: Nunca te dejaré; jamás te abandonaré”. (Hebreos 13:5)

El padre nuestro, dice una premisa sorprendente, que la hemos repetido a diario y no la comprendemos, “El pan nuestro de cada día,  dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros personamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal”. (Mt. 6:11.13)

Se mencionan 3 cosas después de exaltar a Dios en el Padre nuestro, y lo primero es pedir para que nuestras necesidades sean suplidas. ¿Por qué Jesús enseña que pidamos primero por esto? Porque Dios es glorificado cuando suple nuestras necesidades, cuando dependemos de Él.

Una vez que nos da el pan de cada día, (no el banquete de cada día) estamos listos para tener las energías necesarias, mantenernos con vida y glorificarle a Él. Posteriormente Él nos ayuda a limpiarnos del pecado y alejarnos de las tentaciones.

“A medida que usted se enfoca en los asuntos espirituales, Dios se encargará de sus necesidades físicas” –John MacArthur.

Cuando comprendemos que el dinero es sólo un medio de Dios para sostenernos con lo necesario y bendecir a otros, cada centavo que llega a nuestras manos, no se queda todo en nuestras manos… pasa a las de alguien más.

“CADA CENTAVO QUE LLEGA A NUESTRAS MANOS, NO SE QUEDA TODO EN NUESTRAS MANOS”.

¿Y si en lugar de pagar todas nuestras deudas, pagamos o abonamos a algunas y con el resto ofrendamos a la iglesia y bendecimos a otras personas?…¿No puedes?. ¿Qué pasaría si se te presentara una crisis financiera esta semana? Imagina que quedaras en banca rota u obteniendo nada más el 10% de los ingresos que ahora tienes, ¿morirías la próxima semana? No, ¿sabes por qué? Porque Dios es fiel y estamos vivos porque por el momento le place mantenernos vivos. ¿O tu crisis financiera le arruinará los planes a Dios al dejarte morir y no cumplir el propósito divino de Él? Por supuesto que no.

El dinero, nos permite tener muchas buenas y malas experiencias. ¿Cómo cuáles? En alguna ocasión hemos tomado dinero o algo que no nos correspondía ¿y qué pasó? Tiempo después, terminamos perdiendo más… O por ejemplo, el dinero nos ha permitido comprar algo que anhelábamos mucho, como un delicioso plato de comida, un viaje, una increíble ropa o zapatos, accesorios, un vehículo, una casa, un negocio, saldar deudas, pagar un tratamiento médico… También nos permite el gozo de dar a los más necesitados. A esta última no le damos mucha importancia.

Todo lo que el dinero te permitió comprar hace 1 semana, 5 o 20 años ¿aún lo tienes?, lo más probable es que no, todo es temporal, todo en algún momento tendremos que desechar. Nuestras “inversiones” en la tierra son temporales a menos que sean por causa del Reino, cuando inviertes en el Reino de Dios, estás invirtiendo para la Eternidad.

“¡Un momento! ¡Pero yo también soy necesitada! No tengo trabajo, tengo deudas, recibos por pagar”… Realmente, tus circunstancias económicas son el campo de batalla de tu corazón. ¿Doy o no doy?, ¿Doy ahora?
¿O mejor doy después?

“Tus circunstancias económicas son el campo de batalla de tu corazón”

Dar es por gracia de Dios, no es un lujo humano, es un privilegio de Sus Hijos.

“Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.”. (2 Corintios 8:1-4)

“¿Qué significa dar más allá de nuestras fuerzas? Significa dar más allá del punto en que los números tienen sentido”. – R. Alcon.

Frecuentemente cuando pensamos en pruebas de Dios, pensamos en pobreza, nos aterra no tener monedas que suenen en nuestros bolsillos. Pero la pobreza, no es la única forma en la que Dios nos prueba financieramente…

Dios permite que muchas veces, que seamos muy bendecidos…para probarnos.

NUESTRA GENEROSIDAD ES PROBADA.

“Dios no me prospera para mejorar mi nivel de vida, sino para mejorar mi nivel de generosidad”. – R. Alcon.

Pero en lugar de dar a otros, nos volvemos materialistas, poniendo nuestros ojos en cualquier otra cosa, que en lugar de ponerlos en Cristo.

“La generosidad es el único antídoto del materialismo”. – R. Alcon.

Vivamos para la eternidad. Todos queremos ir al cielo, pero todos nos esforzamos por ir al infierno. Gracias a Dios que no es por obras, pero tus obras reflejan hacia dónde vas.

“Si pudieras perder tu salvación, ya la habrías perdido”. – John MacArthur.

Uno de los mayores problemas en los creyentes, es que se vuelven fríos por causa del dinero.

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”. (Hebreos 10:25)

Abandonan sus Iglesias, ministerios, incluso su tiempo de oración y lectura, por causa de su trabajo. Satanás es tan astuto que a las personas que sabe que son idólatras del dinero, siempre les da un trabajo absorbente. Poco a poco, desertan de la iglesia por sus horarios, porque deben ir por mercadería, porque deben atender el negocio o porque están tan agotados, que el domingo es su día de descanso y necesitan dormir.

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. (Mateo 6:24)

Y cuando menos sientan, llegarán a sus 30, 40, 50 o 90 años….dónde lo único que hicieron es trabajar, comprar cosas y pagar recibos.

“LO ÚNICO QUE HICIERON ES TRABAJAR, COMPRAR COSAS Y PAGAR RECIBOS”

Hay una verdad que me impacto mucho cuando la comprendí.

Dios antes de crearme a mí, creó el propósito (Glorificarse Él mismo). Y una vez que creó el propósito, creó un vaso para depositarlo, solo para que el propósito se pudiera llevar acabo.

“…PARA GLORIA MÍA LOS HE CREADO, LOS FORMÉ Y LOS HICE”. (Isaías 43:7)

Si nos creó PARA gloria de Él, es porque ¡La Gloria de Él ya existía!…siempre ha existido. Lo que importa es el propósito, no tú.

“LO QUE IMPORTA ES EL PROPÓSITO, NO TÚ”

Sabiendo que lo más importante es que el propósito divino por el cual fuimos creados se lleve a cabo, debemos levantarnos cada día para encaminarnos más y más a poder cumplir con el propósito, no levantarnos para ver de qué manera podemos ser más ricos.

“Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. (Eclesiastés 1:2b)

¿Sabes porque el dinero muchas veces no alcanza en tu familia, en las finanzas de la iglesia, en tu negocio…? Porque somos tacaños.

“No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban”. (Mateo 6:19-20)

Randy Alcon, en su libro “El Principio del Tesoro”, dice:

“Hay muchas cosas que nos impiden dar: la incredulidad, la inseguridad, el orgullo, la idolatría, el afán de poder y control… Sin embargo, estoy convencido de que aquello que más nos impide que demos es esto: la ilusión de que la tierra es nuestro hogar”.

“AQUELLO QUE MÁS NOS IMPIDE QUE DEMOS ES ESTO: LA ILUSIÓN DE QUE LA TIERRA ES NUESTRO HOGAR”

“…No os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos? Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. PERO buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:31-33).

“Dios ha prometido suplir todos nuestras necesidades. Lo que no tenemos ahora, no lo necesitamos ahora”. -Elisabeth Elliot.

Hay una condicionante para el cumplimiento de esta promesa, “BUSCAD PRIMERO SU REINO Y SU JUSTICIA”.

Y finalicemos con la magistral enseñanza de Pablo en Filipenses 4:10-13.

“En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Uno de los textos peor interpretados, usamos “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” cuando queremos pasar las materias de la universidad, cuando juega el Real Madrid con el Barca, cuando quiero conquistar a alguien…y todos comenten el gravísimo error de omitir el contexto.

Pablo se gozaba de que los de filipos estuvieran ofrendándole, porque eso era una muestra que Dios los estaba transformando, cambiar la tacañería por la generosidad (independientemente de nuestro nivel económico) es la gracia de Dios obrando en nosotros, es un don de Dios no es obra de nuestro pecaminoso corazón. Luego Pablo recalca que su felicidad no es porque le habían llevado ofrendas, porque Cristo era suficiente para él, y su contentamiento dependía únicamente de Cristo no de las circunstancias, ni de la economía. Y por ello menciona al final “Todo lo puedo en Cristo que nos fortalece”, ¿sabes porque hemos superado gozosamente el hambre?, ¿Por qué teniendo necesidades podemos sonreír y salir adelante? Porque cuando estamos en Cristo, Él nos fortalece en cualquier situación.

Piensa en todas las veces en las que el año pasado fuiste bondadoso:

Ibas por la calle y le diste al pobre que mendigaba, le diste a aquella hermana de la iglesia que no tiene trabajo y debe mantener a sus bebés, aportaste a tu familia, ofrendaste en la iglesia, le regalaste el almuerzo a tu compañero, etc…

Todas y cada una de las veces en las que hemos cambiado el pecado de no dar, por reflejar a Cristo siendo generosos, ha sido la gracia de Él obrando en nosotros.

Creerás que el título del artículo no tiene mucha relación con lo que hemos hablado, sin embargo nuestra idolatría al dinero es medida por nuestro nivel de generosidad. En cuanto más generosos somos, menos amamos el dinero y este mundo.

No estamos solos en este proceso, es Él quien nos está transformando a la imagen de Cristo. Valdrá la pena todo, cuando en Aquel día escuchemos esas gloriosas palabras:

“Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. (Mateo 25:23)

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