El don de lenguas cesó

El don de lenguas cesó

EVIDENCIA BÍBLICA EXEGÉTICA.

En la primera epístola a los Corintios, en el capítulo 13, versos 8-10, leemos nuevamente que los “dones milagrosos”, entre los que se encuentra el de “hablar en lenguas”, han terminado. El texto dice: “..el amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará…” El verbo griego “katargeo” se usa en este pasaje, y significa “hacer ineficaz”. Toda ocurrencia de este verbo en los versos 8 y 10 tiene la voz pasiva, indicando que alguna persona (Dios) haría ineficaces (inactivas) las profecías y la ciencia. Por otro lado, el verbo que es empleado en relación con las lenguas es, “pauomai”, y este se encuentra en la voz media, indicando que desaparecerían espontáneamente. Como podemos ver, la ciencia, la profecía y las lenguas tendrían su fin a la llegada de “..lo perfecto..”. Pero ¿qué es “lo perfecto? Analicemos primero una teoría a la luz de la Biblia. 1. Lo perfecto se refiere a la segunda venida de Cristo. Esta afirmación no es lógica. No puede referirse a la segunda venida porque el pasaje dice: “..cuando venga..” y no “..cuando regrese..”. Tampoco puede referirse a Cristo porque la frase está en género neutro. Dice: “..cuando venga lo perfecto..”. Si se refiriera a Cristo, el texto diría: “cuando venga el perfecto..”, o simplemente, “cuando regrese Cristo.”, pero el texto no dice de ninguna de estas maneras. Entonces el texto no habla de la segunda venida de Cristo. ¿Qué es lo perfecto? Esta perfección es la perfección de la madurez, ya que Pablo, en el contexto, habla de ser niño y de llegar a ser hombre; es decir, de la infancia a la madurez. ¿Qué produce en nosotros madurez? La verdad, la Palabra de Dios; es decir, el Nuevo Testamento (Efesios 4:15). “Cuando venga lo perfecto.”, se refiere al conocimiento perfecto, completo y totalmente desarrollado (1 Cor. 13:12); al conocimiento de la voluntad de Dios. Hoy, y desde el año 100 aproximadamente, se encuentra en el Nuevo Testamento toda la voluntad divina (2 Pedro 1:3; Judas 3; 2 Timoteo 3:16, 17). A esta revelación no podemos quitarle ni añadirle sin caer en un pecado (Gálatas 1:6-10; 2 Juan 7-11; Apocalipsis 22:18, 19). Por designio de Dios tenemos en el Nuevo Testamento “..toda la verdad..” plenamente revelada a los apóstoles (Juan 16:13) Por tanto, no hay para la existencia de las lenguas y otras señales milagrosas en nuestros días. Eran para obtener “..toda la verdad..” ya que el Nuevo Testamento no existía en forma escrita. Así que la verdad estaba siendo revelada oralmente por medio de los dones; pero ahora tenemos toda la verdad divinamente inspirada y confirmada mediante las señales que la seguían (Marcos 16:17-20; Hebreos 2:3, 4). Si está a mí alcance “..toda la verdad..” en el Nuevo Testamento, no sería lógico acudir a Dios y pedirle lo que ahora ya tengo. A base de una decisión hecha por Dios, los dones milagrosos cesaron al cumplirse su propósito primordial de revelar toda la verdad (Juan 16:13). Efesios 4:7-13 y 1 Corintios 13:8-13 juntos, con ciertas deducciones lógicas, fijan la duración de la época de los dones milagrosos, incluyendo el “hablar en lenguas”. Efesios 4:13 enseña que los dones fueron “..hasta que..” (Preposición que expresa el término o fin de una cosa), todos llegaran “..a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto..”. Esto muestra que las enseñanzas del Nuevo Testamento no fueron reveladas todas en un día sino paulatinamente a través de 60 años o más, desde el 33 después de Cristo, cuando en Pentecostés fue predicado el primer sermón; hasta el 96 después de Cristo, cuando fue terminado de escribir el Apocalipsis. Poco a poco toda la Iglesia llegó a tener “..toda la verdad..”. A fines del primer siglo, todos los creyentes ya tenían la doctrina completa y perfecta del Señor. Teniendo “..toda la verdad..”, llegaron “..a la unidad de la fe..”, y “..del conocimiento..” de Cristo, “..el Hijo de Dios..”. Los dones duraron “..hasta..” aquel entonces; es decir, “..hasta..” los fines del primer siglo, luego, fueron hechos ineficaces o inactivos. Entonces “..la fe..”, o sea, la doctrina completa “..había sido una vez dada a los santos..” (Judas 3). El Espíritu Santo no volverá a efectuar de nuevo una obra ya hecha a perfección, completa, no volverá a revelar, mediante los dones, “..toda la verdad..”; no obrará más por medio de los dones al haber cumplido total y cabalmente la encomienda de Cristo (Juan 16:13). El Espíritu Santo les entregó a los apóstoles “..toda la verdad..”, y lo hizo antes que pasara esa generación. Él ya no obra con dones, sino a través de la Palabra inspirada por él, la cual es “..viva y eficaz..” (Hebreos 4:12). “..lo perfecto..”, se refiere no a una persona, sino al conocimiento obtenido mediante los dones de “ciencia y profecía”. Al decir, “ciencia”, no se trata de ciencias mundanas como la geometría, la biología o la de mandar hombres a la luna, sino que se refiere a la voluntad divina obtenida en aquel tiempo por el don sobrenatural de ciencia (1 Cor. 12:8). En aquellos tiempos, los cristianos, conocían “..en parte..”, porque cuando Pablo, por ejemplo, escribió a la Iglesia en Corinto no “..toda la verdad..” se había revelado, todavía el Espíritu Santo trabajaba por medio de los dones para revelar esa verdad totalmente. “..en parte..” profetizaban, poco a poco recibían el conocimiento de la verdad (Ef. 4:13), y también las profecías. Una vez que vino “..lo perfecto..”; es decir, el conocimiento total de la voluntad divina, o sea, el Nuevo Testamento, podemos obtener el “..conocimiento..” que necesitamos para madurar espiritualmente, y así, permanecer firmes en la vida cristiana durante esta vida. “..lo perfecto..”, todo el Nuevo Testamento, el Nuevo Pacto hace posible llegar a “..un varón perfecto..”; es decir, a una iglesia madura, completa y totalmente organizada con “..toda la verdad..” (Ef. 4:13, 16). En su niñez (1 Cor. 13:11), la iglesia recibió la verdad mediante los dones; al madurar (1 Cor. 13:11), era de esperarse que dejara los dones que la sostenían espiritualmente en su niñez, tal como un padre sostiene a su hijo cuando está aprendiendo a caminar, pero no lo sigue sosteniendo cuando éste ya sabe caminar. Así Dios ya sostuvo a la iglesia con los dones; por medio de ellos la enseñó y la preparó, proveyéndola con “..toda la verdad..”, y la ha puesto en marcha mandándole que sea “..columna y valuarte de la verdad..” (1 Tim. 3:15). Venido “..lo perfecto..”, el Nuevo Testamento totalmente escrito, los dones cesaron. De manera que procurar ahora lo que Dios ha quitado es buscar vanamente lo que no está disponible para nuestros tiempos. “..Lo perfecto..” ha llegado, es decir, el Nuevo Testamento. “..Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra éste será bienaventurado en lo que hace..” (Santiago 1:25) Como hemos notado anteriormente, los dones milagrosos, entre los cuales está el “don de hablar en otras lenguas”, han cesado; por tanto, la practica pentecostés y carismática es fraudulenta por no estar respaldada por la Palabra de Dios.

Por: José Botello

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