Orar por un amor abundante

Orar por un amor abundante

La oración de Pablo es específica, es para que abunde el amor entre los unos y los otros, por lo tanto, este amor expresivo no es solamente para Pablo, ni para Dios, sino extendido hacia cualquier persona, pero condicionado al gobierno del Padre Eterno, aumentado por el conocimiento y pleno discernimiento.

Esto no significa el aumento de un sentimentalismo más efusivo, sino un amor que crece en conocimiento y en todo discernimiento. Usando nuestras imágenes tradicionales podríamos decir que no hay contraste entre corazón y cerebro.

Sugiere que este tipo de amor no es débil, flojo o pobre; ni meramente sentimental, como lo define el mundo. El amor que aquí se espera, tiene su base en el discernimiento espiritual que debe tener todo creyente.

Pablo no pide que la iglesia lo ame más y más, ya le había demostrado su amor. Él desea que el amor a Dios y entre los hermanos fluya constantemente. En un mundo de rencor y odios, la iglesia de Cristo se debe caracterizar por un abundante y evidente amor fraternal. Lo que Pablo pedía en oración para los suyos, era que su amor creciera de día en día. Ese amor, que no era una cosa meramente emocional o algo almático, había de crecer en conocimiento y en percepción espiritual para que llegaran a ser cada vez más capaces de distinguir entre la verdad y el error.

El amor es siempre el camino al conocimiento. Si amamos algo, queremos aprender más acerca de ello. Si amamos a una persona, queremos conocerla cada vez más. Si amamos a Jesucristo, querremos aprender más acerca de Él y de su verdad. El amor es sensible a la mente y al corazón del ser amado. Si hiere ciega o insensiblemente los sentimientos de la persona que pretende amar, no es verdadero amor. Si amamos a Jesús de verdad seremos sensibles a su voluntad y deseos; cuanto más le amemos, más nos retraeremos instintivamente del mal y desearemos el bien.

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia. Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Filipenses 1:3‭-‬11 RVR1960

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