«Lo que hace la iglesia en el reino»

«Lo que hace la iglesia en el reino»

El seguimiento de Jesús es parcial hacia los pobres y oprimidos; y para poderlo realizar al estilo de Jesús hay que estar dispuesto a cambiar, a convertirse, a pasar por una ruptura, a dejar a Dios ser Dios. Hay que estar dispuesto a la entrega, al sacrificio, a la persecución, a dar la vida propia y no guardarla para sí.

Dentro de este cauce del seguimiento de Jesucristo, la iglesia va aprendiendo desde su interior, con riesgos y equivocaciones, qué mediaciones concretas acercan hoy más al reino de Dios; qué sistemas sociales, económicos y políticos, hacen más iluminadora la cercanía del reino; dónde aletea el Espíritu de Cristo, bien sea en los centros de poder o en el rostro de los oprimidos. Se trata de aprender de Jesucristo cómo vivir, cómo ser iglesia en la fe de que el reino se instauró en la tierra; qué hacer y qué decir en esa vivencia se debe transformar al hombre, la sociedad y el planeta, así que, la vivencia del reino se entiende en la vivencia de Jesucristo en cada uno de los hijos de Dios.

Indudablemente que, la calidad de nuestra eclesiología determina la efectividad de nuestra misionología; por lo tanto, es indispensable entender por lo menos de manera panorámica el diseño, naturaleza y propósito de la iglesia, para que podamos redefinir nuestra misión y compromiso en el reino.

Con la expresión “misión de la iglesia”, se quiere indicar el fin al que debe tender su actividad, la cual no comprende solamente las realidades últimas que tendrán lugar con la segunda venida gloriosa de Cristo y la resurrección final, sino también, las realidades temporales, propias del tiempo presente de la iglesia en cada generación y etapa histórica, que debe cumplir hasta la consumación definitiva del propósito eterno de Dios.

En este sentido, la misión de la iglesia es responsabilidad de todos los creyentes, sin excluir a ninguno; ya que, el Señor Jesucristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo, hace partícipe a todo su cuerpo de la unción del Espíritu y así en Cristo, todos los fieles se constituyen en sacerdocio santo y real, por ende, no hay miembro alguno que no tenga su cometido en la misión de todo el cuerpo. Por lo que se refiere a la misión de la iglesia, en el Nuevo Testamento no aparecen explícitos los conceptos de realidades temporales, o de realidades terrenas, o de orden social; en cambio, se habla muchas veces del mundo, designado como cosmos, entendido sobre todo como el mundo del hombre, el género humano y su morada, que es escenario de la historia.

Fuentes: http://www.redrema.org/

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