¿Hay «apóstoles hoy»?

¿Hay «apóstoles hoy»?

¿ES CORRECTO PREGUNTARNOS SI ‘DEBE HABER APÓSTOLES HOY’?
Dr. Juan C. de la Cruz

El enemigo siempre procurará crear confusión en el entendimiento de los seres humanos. Si en algo el diablo es experto, es exactamente camuflando y empañando la verdad para convertirla en mentira. El caos, la confusión y la destrucción son su meta.
Una de las maneras más sutiles de crear confusión es cuando formulamos las preguntas incorrectas. P.e.: ¿Con que Dios les ha dicho: no coman de todo árbol que está en el huerto? (Gen 3.1b). Eso no era lo que Dios había dicho.
La realidad de satanás es que es “el padre de la mentira”. Su maestría es crear caos y confusión.
Creo que ha sido estratégico de parte del enemigo del pueblo de Dios cada vez que nos hemos hecho la pregunta incorrecta: ¿Hay apóstoles en la iglesia de hoy? Cuando la pregunta correcta debe ser: ¿Cuál es o dónde vemos la función apostólica y su legado a la iglesia hoy?
Preguntamos: ¿Debería Moisés estar presente entre nosotros para nosotros sentarnos a su cátedra? ¿Necesita Dios hablarme audiblemente para que yo pueda escuchar su voz? ¿Debería Cristo estar caminando entre nosotros como caminó en los días de su ministerio terrenal para nosotros oír a Cristo?
Entonces, cabe la pregunta: ¿Deberían los apóstoles del Señor estar entre nosotros hoy para nosotros perseverar en la doctrina de ellos?
La pregunta correcta que debemos hacernos sobre el apostolado es: ¿En que nos concierne a nosotros los santos hoy el exclusivo ministerio de aquellos?
Como apóstoles, el ministerio primordial de los doce y de Pablo fue: “poner el fundamento” que es “Cristo, la Roca” sobre la cual ha de estar fundada su Iglesia. (Efesios 2.20; 1 Corintios 3.10).

ELEMENTOS DEL MINISTERIO APOSTÓLICO EN LA IGLESIA MÓDELO DE JERUSALÉN

En Hechos de los Apóstoles 5.12ss leemos:

Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón…
Las cláusulas narrativas resumidas (que es el caso donde se encuentra el versículo citado arriba, junto a Hechos 2.40-47; 4.32-37), según nos ilustra el Dr. Chambers en su libro “Exemplary Life”, nos dan fe de una iglesia naciente pero impactante. Son el recuento resumido de lo que estaba pasando, a groso modo, en la iglesia apostólica, la de Jerusalén, la primera de la historia.
En su tercera entrega resumida de los aconteceres (5.12-16), Lucas nos narra a pinceladas gruesas la “centralidad” del ministerio de los doce apóstoles en la iglesia de Jerusalén. Al leer tal relato de Lucas deberíamos preguntarnos: ¿Qué caracterizó a la iglesia que modelaron los apóstoles, y que debe ser ejemplo para las iglesias de todos los tiempos? Las respuestas son como sigue:

  1. Era a través de los apóstoles que se deliberaban señales y prodigios entre el pueblo. Los actos maravillosos obrados por otros creyentes, a parte de los apóstoles, representaron excepciones. Como se puede observarse, el ministerio apostólico es “un ministerio exclusivo”.
    Los milagros apostólicos, como bien señaló Peter David (según A. Chambers, Exemplary Life, pág. 111) eran de cuatro tipo: (a) milagros de inspiración 2.1-13; 11.28; 21.10-11; 13.2-3); (b) Milagros e restauración física y sanidades (3.1-10; 14.8-10); y de resurrección de muertos (9.37-41; 20.7-12); (c) milagros de protección y liberación de la cárcel (5.17-20; 16.25-29); y (d) milagros de juicio, como la muerte de Ananías y Safira (5.1-11, etc.).
  2. Los creyentes estaban “unánimes”, tenían un mismo sentir y pensar, acorde a la doctrina de los apóstoles.
  3. Los santos y los apóstoles (la iglesia) tenían aceptación entre el pueblo común, a pesar de la negativa de los gobernantes y líderes religiosos contra ellos.
  4. La iglesia era creciente en número. Crecer suele ser natural cuando una iglesia es sana.

Los resúmenes narrativos, entonces, enfatizan las siguientes prácticas en la iglesia: (a) la enseñanza de los apóstoles; (b) la oración; (c) la comunión; (d) la alabanza a Dios, (e) los ágapes o comidas compartidas por las casas.
Una iglesia apostólica y bíblica debe tener estos elementos activos. Ese es el legado apostólico
Es enfático el hecho que los santos perseveraban en las enseñanzas (la doctrina) de los apóstoles.
Los apóstoles como peritos pusieron el fundamento. Hemos estado sobreedificando sobre ese fundamento firme por 2000 años. Procuremos nosotros no edificar “paja”, porque todas nuestras obras serán pasadas por el fuego.
Preguntamos entonces: ¿Deberían los apóstoles estar presentes en nuestras iglesias hoy para que los santos “perseveremos” en las doctrinas de ellos? Si respondes que sí, pregunto: ¿En qué perseveraban los cientos de iglesias en los días de los apóstoles, cuando evidentemente solo había 12 de ellos (más Pablo) en el primer siglo?

LA VIDA Y LA ESENCIA DEL MINISTERIO APOSTÓLICO

En el relato de Hechos 5.17–42, el cual es casi idéntico al de Hechos 4 en sus elementos, su procedimiento, sus mismas razones, la respuesta y reacción apostólica podemos notar:

  1. La frecuente y casi total actividad del ministerio apostólico era orar, enseñar y predicar a Jesucristo (5.20, 21, 25b, 28, 40, 42)
  2. La esencia del mensaje apostólico era Jesucristo (5.20, 42)
  3. Los apóstoles fueron ferozmente perseguidos por los poderosos de Jerusalén (cárceles, azotes y represalias)
  4. Los apóstoles del Señor reaccionaron gozosamente y confiados en la soberanía de Cristo ante la persecución y la hostilidad de los gobernantes y líderes religiosos que los perseguían y procuraban matarlos (5.41, 42; cf. 4.1-7)

A diferencia de las secciones de “narrativas resumidas”, en Hechos 5.17-42 tenemos una narrativa detallada de un episodio de persecución.
Interesante es notar que a pesar de la investidura abundante, el poder, el abundante favor de Dios y la abundante gracia divina que recibieron los apóstoles, rehusaron servirse de tales dones. La actividad principal y frecuente del ministerio apostólico consistía en enseñar y predicar. Sin dudas imitaba a su Maestro. Sin dejar de puntualizar que los milagros acompañaban y certificada el ministerio apostólico, como acompañaron el de Cristo.

¿CUÁL ES ENTONCES EL LEGADO DEL MINISTERIO APOSTÓLICO PARA LA IGLESIA DE CRISTO?
Yo creo que los episodios en el libro de los hechos (ver 6.1-7), tanto como 1 Timoteo 4.1-4, entre otros, corroboran con la respuesta a esta pregunta. Si una verdad enfatiza el libro de Hechos es que la investidura y el don apostólico (enviados) consistieron en enseñar, predicar y orar.
Observe como Pablo en su “última voluntad o encomienda”, de manera muy solemne, encarga a Timoteo:

1Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo… 2que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina…

Nos es beneficioso recordar aquí Hechos 18.5:

5Y… Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.

¿Qué es lo que tenemos que predicar los pastores? El legado apostólico (2 Timoteo 2.2):

2Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

El apostolado no es una sucesión a modo de influjo. El ministerio apostólico nos dejó un legado. E indiscutiblemente ese legado es “predicar las Escrituras”.
¿Cuál es el ministerio que tuvieron los apóstoles que Dios ha perpetuado para la iglesia a través de los tiempos? No hay dudas en las escrituras que es “el ministerio de la predicación de Su Palabra”.
¿Por qué es injusto y anti bíblico reclamar el ministerio apostólico encarnado en “apóstoles” hoy? Porque la función principal de los Doce y de Pablo era profético, o sea de poner el fundamento (Conf. Efesios 2.20; 1 Corintios 3.15).
¿En quién legaron ellos la responsabilidad de perpetuar el ministerio de la Palabra o de la “predicación”? En hombres ‘fieles’ e idóneos que a su vez siguieran llegando a otros la misma encomienda (2 Timoteo 4.1-4; 2.2; etc.)
La confusión para reclamar la sucesión o la vigencia encarnada del ministerio apostólico, aparte de cierto grado de ignorancia de las escrituras, y aparte de los doce y de Pablo (ver requisitos en Hechos 1.15ss; 1 Corintios 9.1; 15.9; Romanos 3.1-2; 9.4-5), creo es confundir el apostolado con el ministerio de la predicación y la pastoría. Los apóstoles, si bien ponían el fundamento y eran literalmente “profetas” de Cristo, también fueron ancianos (obispos, pastores). O sea, el ministerio apostólico, incluía el ancianato u obispado en el paquete de dones apostólicos (1 Pedro 5.1; 2 Juan 1; 3 Juan 1).
Los pastores compartimos con el apostolado el oficio de la Palabra, que sin duda alguna es el ministerio más glorioso que Dios ha dado jamás a su iglesia.
Nos vemos aquí obligados a decir que el ministerio de la Palabra (el de predicación y la enseñanza o magisterial) es la gloria de la iglesia de Jesucristo.
Damos aquí algunas razones:

o Es por el ministerio ordinario de la palabra que los hombres somos extraordinariamente salvos y ganados para Cristo.
o Es por el glorioso ministerio de la Palabra que las iglesias son organizadas y establecidas.
o Es por este glorioso ministerio que los santos somos transformados de gloria en gloria hasta alcanzar la perfección.
o Es a través de este glorioso ministerio que Dios es dado a conocer a las potestades, a los ángeles, y a todos los hombres. Aunque su creación cuenta su gloria, es a través de este ministerio que conocemos los atributos y las virtudes de nuestro Gran Dios y del Señor Jesucristo.

El afamado pastor y prolífero escritor Mark Dever, pastor en la Capitol Hill Baptist Church en Washington, escribió:

“Una iglesia saludable está marcada por una predicación expositiva y una teología bíblica”. (9 Marcas de una iglesia Saludable -resumido. Pág. 20)

Los demás ministerios de la iglesia deben estar al servicio del de la predicación y la enseñanza. P.e., el ministerio de música y alabanza deben servir a los propósitos del magisterio de la iglesia. Eso es lo que vemos en los Salmos, el himnario de Israel. Así lo entendieron Martín Lutero, Benjamin Keah, Isaac Whats, John y Charles Wesly, etc.

APLICACIONES
Nosotros tenemos que estar claros y persuadidos de que nuestro Señor Jesucristo, quien escogió, entrenó, capacitó y envió a los doce es la estrella en todo lo relacionado a esta gran empresa apostólica. Es el mismo Señor quien se debe llevar todos los lauros y glorias cuando de la fundación de la iglesia, de su expansión y del plan de redención se trata.
Hemos analizado el legado de la vida apostólica aquí, que es su ministerio de “predicación y enseñanza”. Nos preguntamos entonces hasta aquí:

  1. ¿Cuál era el tema apostólico? ¿No era Jesucristo crucificado y glorificado?
  2. ¿Cuál era acaso el único mensaje que predicaban Pedro y los apóstoles? “Jesucristo”.
  3. ¿Cuál era el fundamento firme que ponían los apóstoles en su poderoso ministerio? ¿No era acaso Cristo, la piedra que desecharon los edificadores y que se había hecho la piedra angular?
  4. ¿Quién comisionó a los apóstoles? ¡Cristo!

Cristo y Sólo Cristo era la razón y el porqué de la iglesia y el mensaje apostólico. Sólo Cristo es “el fundamento” de la iglesia. Sólo Cristo debe ser predicado en los púlpitos y plataformas de predicación hoy (en las redes, por las casas, en la TV, en la radio, en las escuelas, en los encuentros persona a persona…)
Preguntamos de nuevo: ¿Qué sería muchísimo mejor, tener entre nosotros apóstoles, o tener entre nosotros a aquel que inspiró a Moisés, a los profetas y a los apóstoles, o sea, la presencia continuada de ‘El Espíritu Santo’? ¿No fue acaso la promesa del Padre darnos su Espíritu para que esté con nosotros hasta que el regrese? ¿En cual versículo prometió Dios jamás que nos daría apóstoles para que siempre estén con nosotros en las Iglesias? ¿No fue acaso pastores que el dijo que nos daría -Jeremías 3.15?
A nuestro Señor sea dada la gloria en la iglesia por las edades. ¡Amén!
¡Honremos el ministerio apostólico proclamando a Cristo!
¿Lo estás honrando tú?

Tomado de: Southern Baptist School

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