El que comenzó la buena obra, la terminará 

El que comenzó la buena obra, la terminará 

Dios no ha terminado con nosotros. Estamos en proceso de construcción y crecimiento. El simple hecho de que Dios esté todavía trabajando en nosotros significa que todo está bajo control. Él terminará la obra, aunque usted no quiera. No dice: «si ustedes me dan permiso», sino que es enfático en su decisión: «el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará».

Estoy convencido, que aquel que me predestinó, me santificó, me escogió y glorificó, no echará a perder el depósito que puso en mí desde el inicio de mi salvación. Por lo tanto, aunque yo mismo intente reparar algo, Él orquestará alguna cosa en mi vida, que sacudirá el polvo que el mundo, la carne y el diablo han puesto sobre mí, y me encaminara otra vez. Dios no está retrasado ni adelantado, su tiempo es perfecto y usted está en el tiempo exacto del Señor para su vida.

Pablo decía: «Me convencí de esto, que cuando yo creía que iba a perder la vida en naufragios, en desvelos, en ayunos, en bocas de leones; cuando creía que la enfermedad me iba a matar, me enteré de esto por medio del Espíritu, y me convencí de tal manera que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, absolutamente nada debajo del sol, podía sacarme de su mano. Nada me separará del amor de Dios. Por lo tanto, yo puedo decir que aquél que comenzó la buena obra en mí la irá perfeccionando cada día. Será como el sol de Cristo en mí que brillará más glorioso. Cada día se debe ver en mí algo de Cristo porque Dios está perfeccionando su obra en mi vida».

Si yo fuera usted, me rendiría, porque Él ya le dijo cuál era la conclusión de su proceso: usted es más que vencedor. Mejor descanse en lo que Dios está haciendo, porque Él lo terminará aunque las circunstancias a su alrededor digan lo contrario. Usted no depende de las circunstancias, sino de la mano en quién descansa. Su brazo fuerte no lo soltará en medio de su prueba y su aflicción. Dios completará en usted lo que inició, y aunque el diablo se levante como un río, el Espíritu de Dios levantará bandera contra él.

¿Quién podrá acusar a los escogidos de Dios? ¿Quién vendrá contra aquellos que Dios ha separado, santificado, glorificado, y justificado? ¿Quién podrá juzgarlos si Dios ya los perdonó?

Fuente: https://www.transformadosencristo.com/ y

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