Las dimensiones de la gracia

Las dimensiones de la gracia

«Dar espacio a la gente, para ser dirigidos por Dios» 

Uno juzga iguales todos los días, otro no. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Pablo enseña que lo que haga para Dios, que así sea. Si come para Dios, para Él come. Así que dele espacio para que sea Dios quien dirija a sus hermanos. No trate de imponerle a alguien lo que tiene que ser iluminado por el Espíritu. 

No se puede separar en la congregación a los débiles, de los espirituales. Si pone su fe en lo que está haciendo, no importa qué día lo haga, está mal. Su fe tiene que estar puesta únicamente en el Señor. Pablo decía que debemos estar convencidos de que todo lo que hacemos debemos hacerlo como para el Señor, porque si es así, el Señor lo recibe. 

Esto es sumamente importante porque hoy vivimos en un contexto ministerial y religioso donde todo el mundo tiene una opinión, un concepto de cómo tienen que ser las cosas. Por eso, enfóquese en mirar al Señor y no las diferencias que tiene con su hermano. 

Tal vez, después de leer este devocional, tendrá ciertas ideas donde le falta claridad. Entonces busque iluminación de Dios. Personalmente me ocurrió haber predicado cosas maravillosas que yo mismo me cuestiono: «¿De dónde las saqué?» El grado de iluminación que tenía en el momento que lo prediqué, me dio la palabra específica para compartirlo. 

A Pablo le pasó lo mismo en Tesalónica. Él describe la armadura del cristiano con cuatro piezas, y en Éfeso, cuatro años después la describe con seis. La madurez de la revelación se expresó y él pudo entender que aquello era más amplio que lo que una vez predicó. 

No somos iguales que cuando nos convertimos. Si eso ocurriera, preocúpese, ya que la gloria de Cristo nos transforma, nos hace pensar y creer diferente. Lo que usted antes decía que era de tal forma, tal vez ahora tiene que decirle que no, porque no es lo que usted tiene como iluminación. Pablo pedía que cada uno «esté plenamente convencido», ¿lo está usted?    

Fuente: https://www.transformadosencristo.com/ y

http://www.elcentronetwork.com/

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