Las dimensiones de la gracia

Las dimensiones de la gracia

«La comparación, mala consejera»

Hay dos razones fundamentales por las cuales no se puede practicar en la iglesia este tipo de atmósfera que dice la Biblia y que cancelan el poder de la gracia horizontal. 

La primera es la tendencia a compararnos. Los cristianos no solemos manejar bien las diferencias, preferimos la igualdad, lo predecible a los intereses comunes. Si la persona piensa diferente o toma diferentes decisiones a las de uno, como por ejemplo vestirse diferente, tener diferentes gustos y opiniones, la mayoría de los cristianos se sienten incómodos y no saben cómo tratarlos. El enfoque de esas personas es en lo externo y en la apariencia, no en la variedad y en la individualidad. 

Solemos tener nuestro propio libro de reglas, y a veces pensamos que legalismo, es nada más la actitud externa de reglas rígidas donde todos se ven iguales. Pero examínese, si en su interior no tiene su propio librito de reglas en el que solamente ama a quien le conviene y a quien quiere amar. Tal vez, al que se ve como usted, al que piensa y actúa como usted, al que le gusta lo que a usted le gusta. Nos comparamos. Siempre nos estamos comparando. 

Si usted tiene un libro de reglas y al ver a una persona, ella se adapta a su estándar de vida y forma de pensar, gozará de su apoyo y libertad, y no será víctima de su acusación. Por lo tanto le aseguro que si usted procesa ese libro interno de reglas, descubrirá que le impide tener comunión y amor genuino con esa persona, porque ya usted juzgó el corazón de ella. 

Pastoreo una iglesia multicultural y tenemos nuestro propio libro de reglas. Somos una congregación con diferentes gustos y culturas. Por lo tanto, la música que escuchamos durante los servicios es de la más variada. Hay acordes con sonido venezolano, colombiano, dominicano, etc. 

Antiguamente, sin querer, juzgaba aquella música que no era la que estaba acostumbrado a escuchar. Sin embargo, cuando vayamos al cielo, allí no escucharemos solamente a Marcos Witt y a Marco Barrientos, sino también folklore y rock. ¿Cuántas veces juzgamos a otros por el tipo de música que oyen o por la ropa que visten? Seguramente le ha pasado ver a alguien vestido diferente, con ropa muy elegante de alta costura, y pensar: «¡Qué ostentoso es este hombre! Debe ser soberbio y orgulloso». 

Buscamos nuestro librito de reglas, y lo juzgamos por la ropa que viste. Quizás sea una persona humilde, sencilla, rendida a Dios.    

Fuente: https://www.transformadosencristo.com/ y

http://www.elcentronetwork.com/

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